Santa Marta, diciembre 10/2022
Un saludo especial a cada uno de los invitados, un abrazo fuerte con intensidad proporcional a la distancia de origen.
Hoy estamos aquí reunidos para presenciar la renovación de los votos matrimoniales de mi hijo Leandro y Daniela.
Ellos han escogido este lugar tan singular, la playa de la Sierra Nevada de Santa Marta, una sierra al borde del Mar Caribe con picos nevados por encima de los 4000 m sobre nivel del mar, Colón y Bolivar.
Este lugar con 300 millones de años, contrasta con los 60 millones de años de la gran Ciénaga formada por la desembocadura del río Sinu, San Jorge que descienden de la Sierra. Esa ciénaga abraza y besa al Mar Caribe, el océano Atlántico.
En este mágico y singular lugar están presentes todos, *todos* los pisos térmicos de la zona intertropical, muy cerca del Ecuador. _"En este grano de arena, colgado de un rayo de luz",_ como nombró Carl Sagan nuestro planeta, aquí está lo más exuberante y completa manifestación de la vida. Es la vida misma.
Gracias Rufinos por recordarnos tanta belleza acumulada por millones de años. Nosotros los humanos estamos rompiendo el equilibrio de esta forma de vida, el planeta puede seguir su camino sin nosotros, sin problema, seguramente con otras formas de vida.
En este siglo XXI del cambio climático cuando parecieran que todos las utopías han fracasado, cuando se derrumban los muros de los ideologismos, y la solidez de las instituciones se hace agua, entre ellas la política, el sistema bancario, el sistema de naciones, la escuela, la academia, La ciencia, el matrimonio , los hijos, la desendencia.
En este lugar y bajo estos auspicios Leandro y Daniela han convocado a una centuria de sus amigos como un Cesar Augustus, y renovar sin titubeos, con firmeza, con alegría el sentido de la amistad, de la solidaridad, de la familia, de la descendencia e invita a formar y mantener nuestros lazos.
Ya casi el carro de fuego con el dios sol se oculta en el poniente, pero tenemos la certidumbre que la cuadriga de blancos caballos aparecerá de nuevo al alba.
Con esa misma certidumbre estos Rufinos nos llaman a creer en la esperanza, en mejores días y eso podrá ocurrir si este centurión y muchos más, nos abrazamos en nuestra condición humana, en nuestra capacidad de ser solidarios, amigos, familia.
Brindo por ello por la profundidad de este encuentro , casual y causal, por la solidaridad , la familia y el equilibrio del ser humano en esta exuberante naturaleza.
Salud, larga vida, salud salud a todos invito a brindar por Luca Daniela y Leandro,
¡salud, salud, salud!
HRMENESES
🥂
Discurso Leo y Dani
"Madurez del hombre adulto: significa haber reencontrado la seriedad que de niño tenía al jugar"
(Nietzsche)
Hay una malinterpretacion consensuada en torno al concepto de juego. Se cree, de manera casi inequívoca que el juego pertenece a un momento primigenio de nuestra existencia que denominamos niñez. En un falso recorrido lineal, digo falso porque el tiempo no es en ninguna medida una línea recta, El Niño juega, luego crece, madura y entonces trabaja, luego, se jubila y muere.Y de esta manera nos despedimos del juego y decimos con orgullo que somos responsables y serios. Pero, ¿en qué consiste tal seriedad?
Para responder a esto quisiera referirme a uno de los filósofos que más ha afectado mi sentir y mi existencia. Schiller, heredero de Kant, habla de dos grandes impulsos: un impulso sensible que da materia al ser humano y un impulso formal o lógico, que busca afirmaciones irrefutables. Un impulso es una manifestación primigenia, posibilidad y limitación de nuestro acercamiento al mundo. Por un lado, pues, somos racionales y, por otro, somos sensibles.
Quien es solo sensible se convierte en un… y quien se devota solo a su racionalidad se convierte en un… Es importante entonces encontrar el balance entre el impulso lógico y el sensible. Para Schiller, este balance se encuentra en la belleza y en el juego. La belleza implica un «libre juego», entre la imaginación y el entendimiento, y es estructuralmente libre. Existe pues un tercer impulso que une los dos expuestos anteriormente. Esto es, el impulso de juego. Este, para Schiller, permite "la unidad de la realidad con la forma, de la contingencia con la necesidad, de la pasividad con la libertad" y esto "completa el concepto de humanidad".
Contrario a lo que se piensa de manera común, el juego no es entonces una actividad replegada a un momento de la vida, sino una acción que deberíamos buscar con esmero a lo largo de nuestras existencias. Si el juego es entonces la actividad del niño lo es en la medida en que El Niño nos acompaña a lo largo de nuestro tiempo vital y no se limita a un periodo determinado de tiempo.
Para Zarathustra, personaje ficticio (inspirado en Zoroastro), existen tres transformaciones del espíritu. Un primer estado es aquel del camello, allí el espíritu es pesado y atraviesa el desierto con su carga: esta puede verse
Cómo humillación, hablar a sordos que no escuchan o amar a quienes nos desprecian y entregarnos al miedo. El camello se agacha, es respetuoso, humilde y respeta el deber.
El camello se transforma en león, este animal solitario quiere conquistar su libertad y ser dueño de sí mismo. El leon dice "yo quiero" y lucha con el "tú debes". Finalmente, el leon se transforma en niño. Del niño dice Nietzsche:
"Inocencia es el niño, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí."
La superación de cada movimiento del espíritu es dialéctica, es decir, contiene a la anterior. Como la flor que contiene a la semilla, y la semilla contiene a la flor que será. De la misma manera, El Niño contiene al camello (el deber) y al leon (la voluntad). El Niño juega en tanto puede encontrar un balance entre lo que debe hacer y lo que quiere, al hacerlo, El Niño es libre de crear su propio camino. El Niño no busca una forma para adaptarse a ella, sino que la crea y la construye. El Niño es un eterno creador y, por esto, un eterno jugador.
Cómo les dije, el tiempo no es lineal. No existe el pasado inexistente, el presente siempre acabándose y el futuro por existir. Existe el pasado que nos permite ser en el presente para trascender en el futuro. Pasado, presente y futuro se contienen. De esta manera, El Niño no quedó atrás, pues ser niño es una búsqueda, la búsqueda del juego, del balance de las facultades, de la creación, de encontrar belleza en el existir.
Ahora bien, ¿que pasa si les digo que existe un país cuya actividad principal es el juego? Este país tiene una presencia móvil, orbita por el planeta tierra, está aquí y en cualquier otro lugar. Su nombre es rufilandia. Sus habitantes, los rufinos juegan, aman y ríen. La aventura y el juego se explaya en las horas recorridas. Este país no tiene fronteras, allí cualquier humano es bienvenido y acogido como un Rufino más. Su moneda es la sonrisa y su edad promedio es la niñez.
Hoy, en la boda de Rufino y Rufina se celebran el amor, la aventura, el juego y la vida misma. Dos aventureros que se acompañan, crecen, viajan, exploran en movimiento y también en quietud. Pero, sobre todo, construyen, crean. Hoy, con Luca, el tercer habitante a bordo, rufilandia se expande y nos llama a celebrar la vida. Agradezco a estos lindos seres por enseñarnos a todos a jugar y a vivir en la creación y la belleza. Así que jueguen, sean niños, amen, vivan.
Quisiera terminar con una cita de un padre inaugural de la filosofía occidental, Platón:
«Lo que yo quiero decir es lo siguiente: que el hombre es como un juguete en la mano de Dios y que eso, poder ser juego, es precisamente y en verdad lo mejor en él. Por tanto, todo el mundo, hombre o mujer, debe aspirar a ese fin y hacer de los más bellos juegos el verdadero contenido de su vida —contrariamente a la opinión que ahora domina. Juego, broma, cultura, afirmamos, son lo más serio para nosotros los hombres.»
Por Rufilandia. Que la vida les sea leve.
LAU MENESES
🍻
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